Eterna viajera

Las playas uruguayas : Punta del Diablo y Cabo Polonio

Punta del diablo y Cabo Polonio. Uruguay, 14-18 Octubre 2016. Nublado, 14 grados de media.

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Punta del Diablo – Juventud en estado puro

Llegamos a este recóndito pueblo costero tras unas cuantas horas de autobús donde pudimos comprobar la belleza verde y húmeda de los paisajes uruguayos, además de sus vacas de diferentes razas pastando alegremente.

Los verdes "praos" uruguayos.

Los verdes “praos” uruguayos.

Era un día bastante soleado para lo que nos encontraríamos posteriormente, y Sebas (dueño del albergue donde nos hospedamos) nos esperaba sonriente en la parada de autobús para llevarnos al hostel.

Al entrar en el lugar nos dimos cuenta de que no éramos las únicas españolas allí, y de que además el ambiente era bastante juvenil y surfero. Se respiraba sabiduría viajera por cada rincón, y al ir conociendo a personas de diferentes países fuimos descubriendo cosas sobre los lugares que, según ellos, valían la pena visitar.

Durante la cena, y gracias a un plato de pasta, conocimos a dos chicas (una colombiana y otra uruguaya) que vivían en Montevideo y que estaban allí pasando el fin de semana. Tras unas cuantas copas de vino y mucha conversación, las chicas nos invitaron a pasar varios días en su casa, ya que casualmente ese era nuestro próximo destino.

Playa de los pescadores. Punta del Diablo.

Playa de los pescadores. Punta del Diablo.

Al día siguiente, como llovía y hacía mucho viento, nos hicieron un tour en coche por la zona y pudimos ver las diferentes playas de Punta del Diablo y sus variopintos cafés y restaurantes. Aunque la mayoría estaban cerrados porque era temporada baja, encontramos un precioso restaurante con vistas al mar donde poder degustar la gastronomía autóctona, y por un día dejar de comer carne. Probamos unas deliciosas miniaturas de pescado, arroz con mejillones y un tipo de tiburón pequeño que se pescaba en la zona. También descubrí, gracias al camarero, que había una extremeña viviendo allí: y es que tenemos un gran espíritu aventurero los extremeños.

Con Paula y Gisela compartiendo.

Con Paula y Gisela compartiendo experiencias.

Después fuimos a un café bastante hippy donde pedías algún pastel o bizcocho (tortas) y podías consumir todo el café o té que quisieras, entre otras hierbas varias. He de decir que tenemos la idea errónea de que Sudamérica es muy barato, y no es cierto: gracias a la inflación los precios están por las nubes en Argentina y Uruguay, y un café con leche cuesta unos 3€ aproximadamente.

Fueron unos días bastante relajados donde aprendimos muchas expresiones uruguayas, y pudimos comprender un poco el carácter tranquilo y amable de su gente. Con esos paisajes verdes y esas playas desiertas, ¿quién se estresa?.

El acogedor Hostel de la Viuda.

El acogedor Hostel de la Viuda.

 

Cabo Polonio – Tierra de lobos

Nos dirigimos a este área protegida para disfrutar de la costa quasi virgen. Para entrar propiamente en Cabo Polonio hay que subirse a un camión muy gracioso con asientos en el exterior (son los únicos vehículos permitidos), y atravesando las playas te conduce hasta el centro del pueblo (por llamarlo de alguna manera).

Apatrullando Cabo Polonio en este camión.

Apatrullando Cabo Polonio en este camión.

Poca gente vive en este lugar, no hay luz eléctrica ni internet. Aunque tienen unos pequeños molinos de viento con los que generan la electricidad justa para cargar baterías. Otra cosa no, pero viento sí hacía, así que todos los urbanitas se morían por cargar sus Smartphones. Yo pensaba: “¿para qué?, si no hay casi ni señal para llamar a nadie”. Además había varias casas, algún bar, hostales y alguna despensa (tienda). Pero el atractivo de este paraje son los lobos marinos y la calma que se desprende de este cabo. Dimos un paseo por las playas para ver la puesta de sol y nos encontramos con muchos perros sueltos, algo muy típico de Uruguay. Alguien nos dijo que son perros salvajes, y que el gobierno los ha castrado para que no se reproduzcan, ya que se comen las gallinas y han llegado incluso a matar a algún lobo marino.

Aquí pasamos la noche.

Aquí pasamos la noche.

Nos decidimos a pasar la noche allí. Para ello nos hospedamos en un hostal bastante hippy en el que por supuesto había un español trabajando como chef. Este chico, y los demás trabajadores del hostal, tenían la cara morena y curtida por el viento, supongo. Me contaban que ellos vivían acorde a las horas de luz natural (otra no hay), amanecían temprano y se iban a la cama temprano, ya que a las 7 de la tarde oscurece y no hay mucho más que hacer allí a oscuras. El único entretenimiento es mirar las llamas de la chimenea, a modo de televisión, o mirar al cielo para ver la luna y las estrellas (marco incomparable para la gente de ciudad, aunque en mi pueblo puedes incluso divisar el polvo de ángel en verano ;D ).

Dunas móviles de Cabo Polonio

Dunas móviles de Cabo Polonio

Pasamos una noche un tanto fresquita y ventosa. No se si era solo a mí a quien el viento silvaba durante toda la noche a través de un agujerito en la ventana. Por la mañana fuimos a ver una playa con dunas cerca del hostal. Dicen las gentes del lugar, que las dunas van variando de forma con el viento y que nunca tienes la impresión de estar en la misma playa. También nos contaron que en verano la población se dobla, Cabo Polonio se convierte en un pueblo balneario (de vacaciones) con unos 4.000 visitantes diarios y eso no le gusta mucho a la gente que reside allí todo el año. Supongo que romperán la calma del lugar y ensuciarán la costa, ya que lo advertían infinidad de carteles que fuimos encontrando.

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En definitiva, un lugar que hay que visitar, no tanto para ver sino para sentir el aura que se desprende de la naturaleza en estado puro. Indescriptible.

Nany ‘Na

5 pensamientos sobre “Las playas uruguayas : Punta del Diablo y Cabo Polonio

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