Eterna viajera

Colonia: un paseo por la historia de América

Colonia del Sacramento, Uruguay. 12 Octubre 2016. 20 grados, sol y nubes.

uruguay-mapa-america-uruguay-colonia

Aseguran que la mejor manera de llegar a Colonia del Sacramento es a través del río que le da vida, el río de la Plata (dicen que se llama así por el reflejo plateado del sol en el río, y no porque en él se encuentre este preciado metal), y así hicimos. Tomamos el ferry desde Buenos Aires y cómodamente en menos que canta un gallo ya habíamos cruzado este caudaloso río. Las primeras impresiones fueron de un pequeño pueblo tranquilo, enfocado al turismo y a la ganadería a las afueras. Como imaginé Uruguay es país pequeño pero de gran corazón.

El famoso río de la plata desde la rambla.

El famoso río de la Plata desde la rambla.

Colonia es un pueblito encantador, no es de extrañar que su casco histórico sea patrimonio mundial por la Unesco por su herencia hispano-portuguesa y sus calles empedradas con vistas al mar…¡ah,no! Al río de la Plata. ¡Es tan amplio y caudaloso que parece un mar!

Dejamos las mochilas en consigna por unos 40 pesos uruguayos (1,20€), y  nos adentramos paseando por la parte colonial, una de las más bellas de Sudamérica. En la península que conforma el centro de la ciudad vieja todo el suelo es de piedra,y las coloridas edificaciones están muy bien conservadas. Lo malo que tiene tanta belleza y encantadoras calles empedradas es que, al rato de llegar, a una de esas piedras puntiagudas (con más de 400 años de historia) le dio por recibir con un poco de mala leche a mi móvil cuando se precipitó contra ella al caerse intentando sacar la foto perfecta de la calle de los suspiros (la más famosa y con varias anécdotas varias sobre su nombre, unas banales y otras no tanto…), y la frágil pantalla se rompió dejándome sin uno de mis instrumentos más útiles del viaje. Aún así, he de decir que en el momento fue un trauma porque tardé una semana en arreglarlo (no sin antes donar un riñón a la tienda de reparaciones) y viví tan pichi sin él así que… ¡si se puede desconectar! 😉

colonia_calle de los suspiros

La calle de los suspiros, donde murió mi móvil.

Bueno, ¡dejémonos de lamentos y volvamos a Colonia! El pueblo es pequeño, verde, tranquilo y fácil de pasear. No vimos ninguno de los múltiples museos que la amable señora de la oficina de turismo nos mostró, sino que nos dedicamos a pasear durante horas desde la plaza central hasta la torre del reloj, desde la calle de los suspiros a la rambla, disfrutando del sol, del arte callejero y del olor a churrasco (¡tan típico del Uruguay!), y las vistas, sobre todo al atardecer, ¡imperdible! El pueblo se puede ver estupendamente desde el faro del S .XIX , que está en el centro, y cuesta apenas 25 pesos. Eso sí, la altura es considerable y el espacio estrecho, así que Nany (que tiene algo de vértigo) sólo subió hasta la mitad. Yo, como no, me aventuré por las angostas escaleras hasta arriba del todo, ¡y vaya si valió la pena!

Vistas desde lo alto del faro.

Vistas desde lo alto del faro.

Tras tanto ajetreo, se hizo de noche y empezaba a refrescar, menos mal que al final del día pudimos refugiarnos en casa de Vane. Ella es una chica de nuestra edad que nos acogió en su apartamento en un tranquilo barrio a las afueras, el cual jamás hubiésemos conocido si no hubiese sido por la magia de CS, que vivimos junto a su encantadora hija Alfon y su gata Tita.

Que bello es viajar y conocer gente en el camino que te abre las puertas de su casa de esa forma… ¡y qué triste fue darles un abrazo de despedida a Vane y a Alfon antes de dirigirnos a nuestro próximo destino!

C´est la vie!

Arte callejero en las calles de Colonia.

Arte callejero en las calles de Colonia.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *